abril 24, 2015 - , , 0 comentarios

50 Sobras - Crucis fictionis (#3)

El clamor de los hombres lo despertó repentinamente, justo cuando estaba cayendo en ese sueño eterno que venía saboreando hacía noches. El sol era fuerte, le daba justo en la cara y le había quebrado los labios, sumado a la falta de hidratación de varios días. Saulo miró directamente al sol, esa bola incandescente que muchas culturas simbolizaban como la representación de dios, ahora no era más que la personificación misma de la muerte, la desesperación y el hecho de querer esfumarse de la faz de la tierra. A lo lejos, apenas audible, sonaba una extraña música, como el susurro de una fiesta fúnebre. Como si la muerte estuviera tocando un laúd.

Saulo de Tarso miró a su alrededor y no pudo dar crédito a lo que veía, las cruces clavadas al costado del camino que los romanos usaban hacia Jerusalén todavía mantenían vivos a diez de esos veinticinco desdichados que compartían su suerte, todos maldecían, todos insultaban, incluso los muertos habían dejado la maldición en la mueca de sus ya fríos labios. Y él, contemplando la vista del camino regado de sangre, solamente tenía una palabra en su boca: Cristo. Y el odio lo mantuvo con vida un par de horas más, hasta que murió ignorando que los libros dirían que él hizo más por ese nuevo dios de lo que realmente hizo.

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