febrero 19, 2015 - , , 1 comentarios

Capítulo XXI: disertación.

—Quizás no esté muy familiarizado con el término, pero la ciencia noética abarca mucho más que los conceptos figurativos a los que se apega cualquier libro teórico. Muchos piensan que es como la psicología o la psiquiatría, otros conviven toda una vida con la errónea suposición que se trata simplemente de una corriente filosófica, que no puede ser llevada a la práctica. Es ahí donde se equivocan. La noética no es otra cosa que la ciencia que estudia el potencial con el que cuenta la conciencia, pero también abarca la inconsciencia, aquellas cosas de las que somos capaces de llevar a cabo los seres humanos sin siquiera caer en la cuenta de ello. ¿Entiende?
—Algo —apenas moví mi cabeza como un animal desorientado.
—Para darle un ejemplo: supongamos que usted desde que ingresó en esta habitación tiene una percepción sobre algo que me rodea, no sabe qué es pero intuye que es oscuro, grande y que va y viene de mi lado.
Me quedé helado. No tenía idea que fuera posible que alguien leyera mi mente, pero no parecía tener ese don.
—Eso —continuó— es uno de los mayores potenciales del ser humano. La percepción, incluso en mayor ventaja correría alguien que percibe lo que los demás perciben. Valga la redundancia. Pero, ¿por qué detenernos ante lo visual? Supongamos por un instante que usted vio que algo giraba alrededor mío, entonces usted pudo haber pensado que se trataba de alguna entidad interdimensional, pero no se trata solamente de un pensamiento sino de un hackeo por así decirlo, a la fuente original de la inquietud. Desde donde sea que vino esa cosa, usted, solamente con el simple hecho de percibirla, establece un contacto mental con el origen o la fuente de esa interferencia de la realidad. Piensa en oscuridad, piensa en maldad, piensa en brujería y me relaciona a mí con las artes oscuras. Durante muchos milenios, justamente en la Época Oscura, los defensores de la Fe nos acusaron a los hombres de ciencia de quebrantar todas las leyes naturales, aquellas que no se podían ni siquiera refutar. ¿Quiere decir esto que todos los Nigromantes eran personas que buscaban el beneficio de todos los seres que habitaban este suelo? En absoluto, por eso le digo que me considero un Nigromante “moderno”, los hombres y mujeres que vistieron los hábitos de la oscuridad y sirvieron a las fuerzas oscuras tenían en sus manos la posibilidad de cambiar este mundo, pero decidieron cambiar el suyo propio. Desde que inicié este camino, he usado la Nigromancia en el nombre de la ciencia, esa ciencia misteriosa que es la noética me permitió descubrir que muchas de las cosas que hay en este mundo se pueden explicar de manera lógica sin caer en las vanalidades que antaño motivaban a la Fe. La Fe está muerta, señor Stavros.
—Muchos piensan lo contrario, doctor. Después de La Caída, los índices de acólitos a Anyo han escalado significativamente, incluso hay personas que rinden culto a puertas cerradas y lejos de la vista de desaprobación de sus compañeros. El ateísmo que caracterizaba a Cristófobos sobre otras ciudades de Læntheria está empezando a ser una leyenda que recuerda que la Fe puede con todo.
—¿Y qué pasa con la Fe cuando no puede explicar las causas de muerte de una persona? ¿Qué pasa con la Fe cuando alguien es consumido por la codicia y lo lleva a ser una persona ruin y desalmada? No vaya a creer que lo de mis antepasados fue maldad por amor a la maldad. No, no. No se deje engañar. Los Van Dynam pertenecían a la realeza de la Nigromancia y su casamiento no era simplemente una formalidad que pasara por desapercibida. En la actualidad forman sociedades secretas y tienen sus propios rituales, tanto de iniciación como de unión y linaje. Se trata de conocimientos milenarios que se pasan de generación en generación.
—¿Por qué cuenta todo esto? Las sociedades secretas son secretas justamente por eso, para que nadie pueda divulgar los movimientos de su seno.

—La divulgación puede ser explícita o implícita, señor Stavros. Yo no le estoy aclarando quiénes forman parte con nombres y apellidos, ni le estoy diciendo los nombres de estas sociedades o cómo se llevan a cabo estos rituales. Solamente debe saber que están ahí, donde usted menos lo imagina. Quizás su madre o su ex mujer sean parte de la nueva Nigromancia y al mismo tiempo aparenten ser mujeres de Fe. Su mejor amigo puede mantenerse en una postura atea y, sin embargo, rendirle culto a Anyo, como usted refirió hace un momento. El punto está en el discernimiento, mi amigo. La ciencia noética es un aporte al discernimiento con un salto tan astronómico que es un peligro para las grandes potencias alrededor del globo. Los potenciales de la conciencia se pueden usar tanto para detectar un tumor antes de su formación como para comandar un ejército desde un búnker a 300 metros debajo de la tierra. Y es necesario que antes de que mi descubrimiento le sea revelado al mundo, usted deje asentado que los fantasmas que me persiguen no lo hacen porque haya jugado con la oscuridad, solamente tomé de ella lo necesario para borrar las huellas sangrientas que manchan mi linaje. Mi ADN está corrupto por culpa de una maldición que cayó sobre los Van Dynam cuando pactaron junto a las Trece Familias reales con seres de un poder inimaginable y lo que usted percibe junto a mí no es más que el guardián oscuro de mi maldición. No tema, es incapaz de lastimarlo mientras usted y yo estemos en paz.
—No sabe cuán tranquilo me deja eso —dije casi sin aliento.
—Debería. Las cosas que le han pasado a mis detractores no parecen haber sido de lo más agradable. Existen accidentes, tragedias y lo que le pasó a ellos. Sin ánimo de parecer un psicópata, no quiero que nadie pase por ello.
Zardhan no estaba mintiendo, parecía ser una amenaza muy bien elaborada, pero estaba en conocimiento de los seres interdimensionales con fuerzas que escapaban a la física ordinaria. Ahora empezaba a arrepentirme un poco de haberme metido en el lío del apagón, quizás tenía que retirarme y pensar en otra cosa. Viajar o…

—Volviendo al tema de la señorita… Limbert, le voy a pedir por favor que mantenga la mayor discreción con respecto a su caso. Ella es solamente una victima de todo este manejo de personas con poder para un plan que nadie ha descubierto todavía —tomó el intercomunicador y habló con su secretaria—. Sí, por favor tráeme la historia médica de la paciente Limbert. Gracias —centró sus ojos en los míos y me dijo—. Creo que es hora de empezar a servir el plato fuerte.

1 comentarios:

Un ermitaño por excelencia 19 feb. 2015 17:52:00

Un capitulo que deja con ganas de mas, excelente el rumbo que va tomando la historia.

Un abrazo

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