noviembre 19, 2014 - , 2 comentarios

"La mano", de Ramón Gómez de la Serna

El doctor Alejo murió asesinado. Indudablemente murió estrangulado. Nadie había entrado en la casa, indudablemente nadie, y aunque el doctor dormía con el balcón abierto, por higiene, era tan alto su piso que no era de suponer que por allí hubiese entrado el asesino. La policía no encontraba la pista de aquel crimen, y ya iba a abandonar el asunto, cuando la esposa y la criada del muerto acudieron despavoridas a la Jefatura. Saltando de lo alto de un armario había caído sobre la mesa, las había mirado, las había visto, y después había huido por la habitación, una mano solitaria y viva como una araña. Allí la habían dejado encerrada con llave en el cuarto.

2 comentarios:

Humberto Dib 19 nov. 2014 11:06:00

No sabía que Gómez de la Serna escribiese textos tan cortos, es toda una sorpresa. Aunque, te confieso, no es uno de mis autores preferidos.
Un fuerte abrazo.
HD

Cristian German 19 nov. 2014 11:16:00

Tampoco es uno de los míos, Humberto. Pero rescato lo fantástico de algo tan corto. Muchas gracias por tu comentario, un gran abrazo.

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