enero 31, 2014 - , 0 comentarios

Crónicas Neph (9 - Derrota)


Ya no soy el ángel que solía ser...

Solamente soy una sombra que vaga impunemente por este campo de batallas: aquí quedó lo que restaba de mi mortalidad, aquello que me ataba al mundo de los que eran ciegos y podían ver. En silencio, la sombra de los condenados buscaba refugio allí donde no daba la luz ni se oían murmullos de muerte.

Mis alas se quemaron por destino...

La derrota fue amarga, pero al mismo tiempo resultaba insípida y pedante; más parecido a una victoria inesperada que a un triunfo avasallante: el enemigo no estaba totalmente derrotado. ¿A quién enviarían entonces a buscarme? Un comandante era demasiado rango para una escurridiza rata. Un mercenario, sin embargo, parecía el mejor postor.

Esta vez me tocó creer...

La frialdad de la noche me arrulló como a un niño, mientras mis ojos de ángel disipaban la espesa bruma de la oscuridad: se estaban moviendo. Lo sabía. Aún sabiéndome el último de los míos, me quedé inmóvil pensando en cómo iba a proceder. Debía ofrecerles algo muy tentador para que me conserven intacto, aunque no se me ocurría algo valioso que pudiera convenirle a ángeles y demonios siendo un híbrido de aquellos.

Y olvidar el saber en el camino...

El mercenario pisaba mis talones. ¿Un hermano? Las heridas de batalla no me dejaban razonar con claridad. No. Seguramente alguna extraña criatura de encantos mundanos arrancaría a mi humano de su letargo y podría en jaque mi posición. Aquella carta parecía imposible de jugar. Sin embargo, el depredador comenzó a cantar.


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