junio 06, 2013 - , 0 comentarios

Crónicas Neph (8- Open Door)


Las puertas finalmente se abrieron…
Estaba tan lejos de ser quimera y de ser utopía, que poco a poco sentía como me iba alejando del calor del infierno y del frío del paraíso. Ocasión servil en la que me convertía en mitad humano, mitad maldito y para nada un ángel caído. De aquel lado todo parecía tan fácil, tan simple, tan estupendamente dedicado para mí.
¿Otra nueva y hermosa deidad?
Caminé por aquellos campos Elíseos de placer, sintiéndome tan extraño como maravillado: estaba condicionando mi ser a no sentirme completamente ajeno a ese latrocinante hedonismo. Canibalismo de besos dispuestos a encerrarme en un juego donde el único ganador sería aquel nuevo demonio-ángel, aliado de las dos potencias que pretendían verme caer.
Los cólicos de un viejo amor se sintieron…
No pude hacer otra cosa que caer ante sus encantos… una vez más. ¿Quién podía advertir que no volvería a suceder? No pudo durar la ilusión mucho más de lo que tus cabellos negros evidenciaban, sabía, al finalizar la faena, que un demonio es un demonio solamente si viene con las ansias de matarme, con los ojos abundantes y los cabellos rojos como el fuego que cobija.
Un camino a la inclemente eternidad…
Llevaba el acento de aquella lejana ciudad, una marca en el cuello que parecía evidenciar la pertenencia a alguien, pero nada de eso la apartaba de hacerme sentir con su hablar que aquel lugar era una ciudad del infierno. Cuando las puertas se abrieron no pude hacer nada para evitar que esa espada que blandía, mi corazón, se convirtiera en la vaina de las de esas infames.

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