mayo 15, 2013 - , 0 comentarios

Crónicas Neph (5 - La disputa)



Mi memoria lastimada se ennegrecía…
Solamente rencores de terceras posiciones ante mí. Nunca quise preguntarme por qué después de tener el trabajo de hacerme sufrir, todos los demonios-ángeles decaían, quizás también se sentían infelices y tomaban la forma de mortales personas que volvían y volvían a mi vida. Con esto no digo que no aproveché en devolverles los favores, porque el rencor es humano.
No recuerdo haberle dicho a nadie “adiós”…
Llovían sentimientos, los restos insulsos de mi piel y de mi corazón regaba la faz de la tierra cada cien años. El tiempo, maldita daga que se me hundió en la existencia. Nadie simuló piedad. Pero alguien tuvo algo parecido a piedad, a esa instancia llegaré más adelante. Si yo supiera cuándo alguien se va a ir definitivamente, lo despediría… Pero eso sería tiempo después de odiarlo.
Otro así, seguramente, no existía…
La caída, era sustancialmente eterna, etérea como algunos ojos que quizá docenas de veces vi. Cada beso, una extremaunción, cada mirada era el sacrificio material. ¿De qué me serviría acaso crucificarme contra esa pantomima de alguien que no tenía la más mínima intención de liberarme sino de ponerme al borde de una decisión condenatoria?
A este plato principal lo querían el Diablo y Dios…
Me escapé de mi mismo, pero lamentablemente me encontré. Poco tiempo tardé en delatar a mi ubicación, cuando lo que se venía no era otra cosa que el peor contraataque. El modus operandi era perfecto, casi loable. Otra fortaleza no tendría menos debilidades que este patético ser, tan librado al azar. Preferiría quemarme antes de ver ese sol otra vez.

Continuará…

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