mayo 20, 2013 - 0 comentarios

Amanece (18/05/2013)



Amanece y yo espero. Espero, ¿qué? ¿Un nuevo amanecer? ¿Otro decadente crepúsculo? El silencio de los ojos que parpadean en la oscuridad, que ven algo aunque no pueda distinguirse nada. Amanece, ¿qué vendrá mañana? Sé que algo de mi se esta yendo, algo de esa noche que está muriendo y no estará más cuando el sol renazca de nuevo. Es tan inevitable como que mañana todo volverá a su fin... El fin está en el principio y viceversa. Como la vida está en la muerte.
Amanece, estoy esperando que llegue algo que ni sé cómo es... Solamente sé que está por llegar. Pienso que nada más necesito ese aquelarre de besos, ese tan deseado carnaval de caricias que no puedo predecir si va a llegar. Desconozco si eso que me falta va a llegar. Pero para que eso pase debo dejar de ir una parte de mí, para recuperar algo nuevo debo desechar algo viejo. O parte de algo viejo... Un encarnizado sentimiento de pertenencia, de fraternidad, de incondicionalidad de muchos años. De identidad inter vidas. Amanece... Inevitabilidad, impotencia, interpretaciones cruzadas, sentimientos entrelazados, paradigmas rotos, decepciones latentes, dolores abdominales. El nuevo día me dirá que estoy afrontando una renovada solución, aunque desconozca si es la correcta. ¿Acaso una mariposa recordará cuando era un gusano o una larva? ¿Se acordará de ese amanecer en el que trascendió la insignificancia de su existencia? Preguntas sin respuesta que son más inquietantes que respuestas sin preguntas.

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