abril 23, 2013 - , 0 comentarios

Crónicas Neph (1 - Bienvenido al Infierno)




Un día empecé a morir...
¿Alguien sabrá que nadie puede venderle su alma al Diablo? Yo quizás, porque intenté vendérsela por el brillo de aquel par de ojos traicioneros y esa boca, ese deseo incurable de dolor inconmensurable. ¿Acaso quién es más tonto: el Diablo al comprarte algo que no te pertenece, o vos al comprarle una eternidad de sufrimientos a cambio de algo que no es tuyo?
Ese día me ofreció un tour...
"¿Sentiste alguna vez lo que es tener el corazón roto?" El Diablo se ríe de tu mala suerte, que me dejé llevar por todas ellas al inframundo de los desgraciados. Quizá me lo merecía. Había olvidado parte de mi equipaje en la estación anterior, pero traje conmigo a mi tonto, despedazado, furibundo, agonizante, ciego y anestesiado corazón.
Aquel día quise inventar algo...
Dos días en el infierno, casi catorce años de sufrimiento, dos siglos de un hedonismo vano. El dolor, tal vez. Laceraciones viscerales, comiendo de la roída carne promiscua, bebiendo del caliente éxtasis de la locura, sufriendo las erupciones corporales y otros males que el clima resaltaba sobre mi cuerpo.
Y solo pude tenerme por bien afortunado…
Allá estaba yo, pero aquí también, y ahí… allí. No sé, al final, si realmente puedo vivir sin el calor agobiante de ese infierno que me cobijó. Solo sé que no sé nada, nada en concreto. Quizá conozco que aquello por lo que volví es lo que hoy me mantiene vivo, a diferencia de aquello (todo ese grupo malicioso) que me hacía sentir muerto e infelizmente agraciado por eso.

Continuará…

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